martes, 15 de mayo de 2012
Entre bambalinas
La protagonizan, salvo escasas excepciones, dos personajes, generalmente un hombre y una mujer: el tenor y la soprano principal, acompañados por otra serie de personajes que van desde la mezzo o la soprano secundaria y el barítono, hasta la figuración, pasando por los actores y el coro. Cada uno con su función, con su papel en la historia. Todo medido y controlado.
Pero la ópera va más allá. Detrás del escenario existe otro mundo y otro espacio, un lugar infinito en el que un ejército de personas que lo trabajan, lo sudan, lo viven y lo disfrutan: atrezzistas, sonidistas, músicos, orquesta, tramoyistas, personal de escenario, de telón, maquilladores, encargados de vestuario, enlaces... y personajes que esperan su salida a escena en el momento justo.
En la foto: Javier Franco, Sulpice en la representación de "la fille du regiment" en A Coruña, templado y en tensión, espera su salida tras la cortina, mientras que en escena, los protagonistas desarrollan su dúo.
Para quien conozca un poco el mundo de la ópera, o de cualquier arte escénica, sabe de la importancia del barítono. Suele ser el hermano, el amigo fiel, el padre, el amante despechado...la pieza necesaria e imprescindible para que se desarrolle la trama. Pero su nombre nunca encabeza el cartel, ocupando siempre el tercer o cuarto lugar del elenco. Son las reglas.
Va esta foto por todos los barítonos, cuyo papel es fundamental y no siempre reconocido, como también va por todos esos personajes secundarios de la vida que siempre, siempre, marcan el final de la historia, dirimen la trama y que ceden la gloria a otros. En la sombra y a contraluz, como los valientes y los verdaderos héroes.
Foto sacada durante el ensayo de La Fille du régiment de gaetano Donizzeti en el - LVIII FESTIVAL DE ÓPERA DE A CORUÑA
LUCIANO ACCOCELLA, DIRECTOR MUSICAL
DAVIDE LIVERMOORE, DIRECTOR DE ESCENA
ORQUESTA Y CORO DE LA SINFÓNICA DE GALICIA
Producción del Teatro Lírico Giuseppe Verdi de Trieste
TONIO .... CELSO ALBELO, tenor
MARIE ... PATRIZIA CIOFI,soprano
SULPICE... JAVIER FRANCO, barítono
MARQUESA DE BIRKENFIELD ... MARÍA JOSÉ TRULLU, mezzosoprano
DUQUESA DE CRAKENTORP ... ROSSY DE PALMA
miércoles, 29 de febrero de 2012
El "todo gratis" y la madre que los parió. Carta abierta
Carta abierta a alguien... no sé.... por ejemplo:
Por que.. ¿saben? ese casi 47% del sueldo de cada españolito medio de los que aún tienen la suerte de tener un sueldo paga por eso que es "GRATIS".
Y no.
martes, 9 de agosto de 2011
Mi primera Exposición: Buenos Aires y otros versos.
martes, 14 de septiembre de 2010
Infancia en Technicolor
"Tenía un cielo azul, y un jardín de adoquines
y una historia a quemar, temblándome en la piel"
Joan Manuel Serrat
Cuando somos niños tenemos un superpoder que vamos perdiendo con los años: la capacidad de que los momentos de felicidad se prolonguen indefinidamente.
Y que brillen.
Y que se saturen.
Por eso me sorprende que haya gente que diga que recuerda siempre su niñez en blanco y negro. A mi no me pasa y eso que me encanta el monocromo. La mía es en "Esplendoroso Technicolor" como las películas de antes.
Mi infancia tiene el color de las moras maduras y de sus manchas en mi ropa, del azul de mi mar y del verde de los helechos, del rojo de mi bicicleta y del tostado de mi piel. Puro technicolor.
Cuando me enfrento a una foto en color siempre intento llegar a esos tonos puros que quizá ya sólo existan en mi recuerdo, captar toda la esencia de lo que esos colores han dejado en mí. Quizá por eso me desespero cuando veo lo desvaídas que son mis fotos a veces. Y mis recuerdos.
Cuando se empieza a hacer fotografía de adulto, como es mi caso, todo es nuevo y todo está por descubrir. Se vuelve a ser niño y vuelve a importarte muy poco que tu descubrimiento del día esté escrito en miles de libros. Porque lo verdaderamente importante es que TÚ lo has sentido hoy. Como cuando eras niño.
Con los años los zapatos han encorsetado nuestros pies, las ropas serias han desterrado a los pantalones cortos y las montañas tienen forma de hipoteca y nóminas y ya no somos capaces de ver los colores, nos asustan las estridencias y las saturaciones y peleamos por momentos de felicidad cada vez más breves, más efímeros, más ruines.
Hoy he decidido que seguiré intentando ese color primigenio.
Y que me sigue encantando andar descalza.
María Martul. Final de verano de 2010
En la foto: Sabela. Otra Niña Sol
viernes, 27 de agosto de 2010
Adiós, Tristeza
"Aunque éste sea el último dolor que él me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo."
Poema nº20. Pablo Neruda
Fugacidad
"Coged las rosas mientras podáis" Walt Whitman
Ayer.
Mismo lugar.
Misma playa.
Misma sensación de bienestar.
Tomaba un café culpable por no estar todavía trabajando y negociaba conmigo misma las horas de sueño que sacrificaría para recuperar el tiempo perdido. Estaba en buena compañía y salía ganando en el trato.
Jugueteaba con el tiempo de exposición de la cámara mientras conversaba y disparaba por enésima vez al atardecer de mi playa. Pasó una chica y fijé un tiempo de exposición absurdamente alto.
Ayer, como todos los veranos que puedo recordar (y ya suman más de treinta), vi anochecer en mi playa y fue entonces cuando, casi por casualidad, apareció esta foto en mi cámara.
Y fue entonces también cuando esta foto me pareció una alegoría devastadora sobre la fugacidad. De la vida, de la juventud, de las cañas con los amigos al atardecer.
Los momentos felices son leves, tenues, están condenados a que, si no reflexionamos sobre ellos, si no les extraemos todo su jugo, sean olvidados. O que se pierdan, casi como la chica de la foto.
Un amigo me recordó el martes, de la forma más dura, que lo que no se hace a veces se pierde para siempre.
Así que, hoy el mensaje es… deja huella, aunque sea para que me recuerden como la gran pisacharcos que fui.
En especial a la familia de "Tecendo Redes" y para Ines, que hoy (O mañana, o algún día de diciembre, que esta mujer no se aclara) está de cumpleaños.
iMAGINando un cielo
Hoy, a las cinco, mientras apretaba con fuerza el disparador de mi cámara que apuntaba al cielo, mientras iniciabas tu último paseo, mi cámara dejó de funcionar.
Así que esta foto es una pura trampa: El cielo no es de hoy, la margarita es un montaje, ni siquiera sé si es mía, el recorte no es ortodoxo...¿Y qué? Contigo aprendí que las normas están para pasárselas por el forro, que esto puede no ser fotografía pero que su validez comienza en el momento que es capaz de transmitir algo y que el montaje es un arte del que tú eras (eres) el rey.
Así que para ti la margarita que quedaba bastante mejor que la gaviota, pero, sobre todo, para ti el cielo, ese cielo en el que, como nos decía hoy Mari, ya estarás camelando a San Pedro para que te de una cámara.
Conociéndote, espero, por la cuenta que le trae, que sea una full frame.







